Me desperté y empecé a sentir antes de abrir los ojos. Fue como si mi cabeza se despertara antes que el cuerpo y noté que algo no iba bien. Algo me presionaba por todo el cuerpo, estaba rodeado de alguna sustancia extraña que me aprisionaba, ¿agua?, ¿tierra?, ¿arena? Podía sin embargo moverme un poco, pero la sensación de presión en cada partícula de mi cuerpo era constante. Después de un rato me atreví a abrir los ojos. Nada, todo negro, la mas absoluta oscuridad… ¡Espera un momento! ¿Qué ha sido eso? Me pareció ver algo diferente, una leve mancha rosa, como circular, a mis pies. ¿Me lo habría imaginado? No, ahí estaba otra vez, parte de la oscuridad se tornaba en rosa; después definitivamente otra vez negro todo. Alguien o algo estaba ahí fuera, alguien me estaba buscando, ¡venían a salvarme! O puede que fuera quien me metió allí dentro. No sabía que hacer. Un momento de entusiasmo me vino cuando pensé que de verdad alguien pudiera estar buscándome fuera, pero fue cortado repentinamente y mi gesto se convirtió en pavor cuando la otra posibilidad se me cruzó como una alarma en mi cabeza. Me quedé totalmente inmóvil, intentando escuchar algo del exterior, pero el silencio era tal que lo único que oía era el bombeo de mi sangre en la sien, y el corazón latir fuerte. Latía con tal fuerza que parecía tenerlo fuera, bom bom, bom bom, bom bom. No supe cuánto tiempo me quedé ensimismado escuchando el relajado bombeo de mi órgano vital, cuando me pareció oír algo diferente, de fuera.
El ruido parecía venir del mismo sitio de donde vi la luz rosa, pero sin embargo notaba que también venía de todos los sitios, era como un sonido amortiguado, que me envolvía. Me parecía incluso notar las vibraciones de las ondas del sonido por todo el cuerpo. ¿Todo aquello era real o subconscientemente había creado esos sonidos para pensar que no estaba solo? ¿Significaba eso que también había creado la luz rosa? No, la luz era real, el sonido era real, tenía que salir de allí y no valían más excusas absurdas. Pasase lo que pasase tenía que salir de allí.
Comencé a patear con todas mis fuerzas, hacia donde una vez estuvo la luz. Me era imposible girar, ni siquiera lo había intentado pero aquella presión por todo el cuerpo me hacía entender que hubiese sido tarea inútil. Yo quería mover las piernas fugazmente pero mis movimientos se veían ralentizados por la espesura de la materia, y al principio no conseguía dar en nada consistente, pero poco después, puede que debido a que me había desplazado con tanto movimiento, sentí que mis pies hacían contacto con algo mas duro, pero también moldeable. Entonces comencé a sentir que algo me empujaba desde arriba, y en seguida a mis pies se abría un hueco y ahora sí, vi claramente luz blanca y brillante. Todo un mundo de sonidos se introdujo y me golpeó con tal fuerza que solo podía distinguir gritos y voces.
Me asusté, en ese momento me arrepentí de querer salir, pero ya era demasiado tarde. Algo me cogió por los pies, con tanta fuerza que creí que me partiría los tobillos. Mis manos estaban inmovilizadas bajo mi cuerpo y no podía agarrarme a nada, de todos modos creo que hubiera sido imposible agarrarse a algo allí dentro. Salieron los pies, el cuerpo, los brazos y por fin la cabeza. Un chillido y voces monstruosas me recibieron fuera. Noté que estaba mojado y me entró un frío inmenso; la temperatura fuera era como mil grados más baja. Miré mi cuerpo, no era agua lo que tenía, era sangre. Miré a quien me tenía agarrado, se alzaba ante mi la inmensa figura de un hombre con la cara cubierta por una mascara.
En aquel momento supe que era mi final, aquello no tenía sentido. Por qué estaba allí metido y por qué me sacaban ahora parecía una broma macabra. Entonces recordé instintivamente que día era: 1 de Noviembre, el día de los difuntos, el día de los muertos. No pude evitarlo y me puse a llorar desesperadamente, el pavor me impedía articular cualquier palabra.
Entonces conseguí entender las primeras palabras entre todos los sonidos que me envolvieron al principio. La voz sonaba grave, fuerte, como de ultratumba, distorsionada; y dijo:
- ¡Felicidades! Es una niña.
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